La peonza

La peonza no paraba de bailar con un ritmo frenético.

Un ritmo que hacia que los ojos de los niños brillaran con espectaculares destellos.

Destellos de inocencia que retrotraen a los adultos a un paraíso perdido, imposible de recuperar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s