Bean Sídhe

Era sábado. Para ella llego el amargo momento del trabajo en festivo y para el resto de su familia el inicio de unas agradables mini vacaciones.

Ese fin de semana tenían prevista una escapada a la montaña aprovechando que el lunes era festivo, ellos no trabajaban y su hijo no tenia instituto.

Pero un encargo de última hora había fastidiado sus planes. Le tocaba trabajar todo el puente.

Su compañero planteo la posibilidad de aplazar el viaje pero rechazó la propuesta. Su trabajo era tan imprevisible que lo que había sucedido en esta ocasión podía volver a pasar en cualquier momento.

Lo justo era continuar con el plan y que solo uno de la familia no pudiera disfrutar del descanso que tanto necesitaban.

Cuando su familia se marcho y se despidieron de ella tuvieron sentimientos encontrados.

Por un lado se sentían felices por tener unos días de diversión y por otro tristes por no poder compartir con ella el puente

Se quedo sola en casa y tras unos minutos abrió el armario con la intención de vestirse para ir a la oficina. Sentía una enorme tristeza que, de una manera un poco tonta, consoló

Pensó que aunque le habían fastidiado su descanso en familia por lo menos no tenía que maquillarse ni ir disfrazada con traje .

Normalmente utilizaba el coche para aprovechar el tiempo en casa pero hoy era un día especial, estaba sola, así que decidió caminar los quince minutos que la separaban de su oficina.

Empezó a andar ensimismada en sus pensamientos. No se daba cuenta de lo que pasaba a su alrededor hasta que ,casi llegando a la oficina, alguien llamo su atención.

Vio una figura con un vestido de color gris y una melena larga que le miraba fijamente sin decir nada.

Intento reconocerla pero no pudo hacerlo. Cuando estaba apunto de acercarse para hablar con ella el vigilante desvío su atención.

La saludaba efusivamente riéndose de la mala suerte que tenían por tener que trabajar en fin de semana. Ella asintió con la cabeza e inmediatamente se dio la vuelta para observar a la mujer pero ya no estaba así que sin pensar mucho más entro en la oficina para iniciar su jornada laboral.

Llego a su despacho y se acomodo lo mejor que pudo para comenzar a realizar la pesada tarea que tenia por delante.

Llevaba un rato trabajando cuando escucho un lamento profundo que estremeció todo su cuerpo e hizo que su corazón se acelerara hasta casi dejarle sin respiración. La falta de aliento la anclo a la silla durante un instante que le pareció una eternidad.

Tras recuperase del susto, racionalizo la situación . Se hizo a la idea que había sido fruto de su imaginación. Imaginación que estaba a flor de piel por el cansancio del trabajo realizado y el agobio de la tarea que le quedaba por hacer así que decidió salir a tomar algo al bar que tenia en frente para despejarse.

Se levanto con el objetivo de coger el ascensor pero el entumecimiento de todo su cuerpo le hizo cambiar de opinión.

Decidió bajar los cinco pisos que le separaban de la calle por las escaleras lo que le hizo pararse a pensar en que quería hacer con su vida.

Desde la adolescencia siempre había querido tener un negocio propio. Pensó en varias cosas pero la que se quedo fija en su mente era regentar una librería café pero las circunstancias hicieron que desechara la idea y acabara de directora de una gran multinacional con un gran sueldo pero poco tiempo para disfrutarlo.

Odiaba su trabajo pero era la mayor fuente de ingresos de la familia por lo que siempre postergaba la decisión de dejarlo.

Pero quizás había llegado el momento de plantearse en serio su futuro. Ya tenían la hipoteca pagada, su hijo pronto se iría de casa por lo que le quedaba poco tiempo de disfrutar de una vida realmente familiar.

Llego al vestíbulo y salió fuera del edificio. El aire fresco le dio en la cara haciendo que empezara a despejarse el cuerpo y las ideas.

Dirigió sus pasos al bar sin darse cuenta que la mujer que vio por la mañana la seguía de cerca.

Pidió un té con leche y se sentó mirando al infinito. Estaba agotada. No quería volver a subir a trabajar aunque tuviera que tener todo acabado para el lunes.

Lo que realmente le apetecía ya estaba fuera de su alcance, estar con su familia, asi que decido dar por finalizada su jornada laboral.

Comenzó a caminar hacia su casa y se dio cuenta que su familia no le había llamado

No se preocupo. Seguramente se habrían entretenido con las actividades que tenían programadas y se les había ido el santo al cielo.

Lo primero que hizo al llegar a casa fue servirse una copa. Tras eso se sentó en el sofá. Encendió la la televisión mientras daba un sorbo lento al licor.

Estaba apunto de dormirse así que dejo la copa sobre la mesa. Cuando estaba apunto de llegar al mundo de los sueños volvió a escuchar el mismo llanto que oyó en la oficina. Inicio la cantinela de racionalización que pronto se anulo al escuchar otra vez el grito.

Comenzó a temblar pero en lugar de quedarse quieta corrió hacia la cocina para armarse no solo de valor sino fisicamente.

Fue a su habitación y encontró a la mujer de por la mañana en su habitación. Comenzó a gritarle que se fuera pero no se movía ni dejaba de llorar. No entendía lo que pasaba pero se sentía en peligro por lo que decidir llamar a la policía para que solucionaran ellos lo que pasaba.

Cuando estaba en esos pensamientos sonó el teléfono fijo y la figura desapareció. Se quedo petrificada sin saber que había pasado.

El teléfono contínuo sonando haciéndola reaccionar. Lo cogio. Era su compañero que entre llantos le dijo que su hijo había muerto en un accidente de parapente.

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