La Atadura

La cuerda que ataba sus tobillos le recordaba la vida que había dejado de vivir desde su secuestro. Sentía envidia de las personas de fuera  por poder vivir sus vidas libres en el mundo. Un mundo que para el había desaparecido para siempre. No sentía ganas de liberarse porque lo veía imposible. Se había resignado a ser un esclavo el resto de su no vida.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s